Tras algo más de una década como el sistema operativo por antonomasia, Windows 10 tiene marcada su fecha de caducidad: el próximo 14 de octubre de 2025, Microsoft dejará de proporcionar actualizaciones de seguridad, corrección de errores y soporte técnico, dejando a millones de equipos en una situación comprometida, incluyendo más de la mitad del parque tecnológico de España.
Aunque lógicamente los PC con Windows 10 seguirán funcionando, el problema no es baladí porque según datos de StatCounter correspondientes a mayo de 2025, el 53.97% de los ordenadores en España todavía utilizan Windows 10. Esta cifra confirma que más de la mitad del parque tecnológico nacional se enfrenta al fin de soporte del sistema operativo y supone un desafío ya no solo para usuarios particulares, sino también para empresas, administraciones y centros educativos que dependen de este software para su día a día. Y mira que hace ya mucho tiempo que se vino avisando…
Riesgos de seguridad y falta de planificación
Una de las principales consecuencias de continuar usando Windows 10 pasado el 14 de octubre de 2025 es la exposición directa a vulnerabilidades de seguridad. Cada nuevo fallo descubierto quedará sin solución, y esto multiplica las posibilidades de sufrir ataques de ransomware, robo de datos o fallos críticos. Microsoft ha puesto sobre la mesa, eso sí, un plan de soporte extendido (ESU) que, pagando una cuota, permite seguir recibiendo parches de seguridad hasta 2026, pero su coste no es asumible por el usuario de a pie y genera dudas sobre si compensa seguir prolongando la vida de equipos obsoletos.
A nivel empresarial la cosa se complica todavía más. Informes recientes sugieren que una gran cantidad de PYMES en España ni siquiera tienen un plan de migración, y eso no solo expone sus datos sino que podría acarrear consecuencias legales si no cumplen con las normativas de protección de la información. En sectores como la sanidad o las finanzas, trabajar con sistemas desactualizados ni siquiera es una opción, y la falta de previsión se traduce en un riesgo que podría tener un impacto económico mayor que el coste de renovar equipos o licencias.
Muchos equipos no pueden actualizar a Windows 11
Para los usuarios, la opción principal pasa por actualizar a Windows 11, pero el problema es que el sistema operativo de Microsoft tiene ciertos requisitos de hardware que no todos los PC cumplen, como por ejemplo el contar con el chip TPM 2.0. Puedes verificar si tu PC lo tiene pulsando WIN + R y ejecutando el comando tpm.msc.
Esto provocará que muchas personas se vean obligadas o bien a desconectar su viejo PC de Internet para aislarlo y que no pueda ser víctima de ataques o problemas, o bien adquirir nuevo hardware que sí sea compatible con Windows 11.
La prueba de ello es que, aunque la actualización de Windows 10 a Windows 11 siempre ha sido gratuita, en la actualidad todavía hay cientos de miles de equipos que se resisten a actualizar, sea por el motivo que sea. Por ejemplo, en datos de agosto de 2025 de Steam, todavía más del 35% de los usuarios utiliza Windows 10 y, de hecho, si miras la evolución del uso del sistema operativo, se puede ver que aunque Windows 11 ha ido siempre creciendo y comiéndole terreno a Windows 10, su crecimiento ha sido siempre muy bajo, con valores casi siempre inferiores al 1% mes a mes.
¿Cuál es la solución para los usuarios? La más lógica sería actualizar el hardware, ya que desconectar el PC de Internet a estas alturas es algo que no todo el mundo querrá hacer. También hay alternativas no oficiales para instalar Windows 11 en equipos que no son compatibles.